Los niños pueden presentar algunos problemas emocionales como depresión, trastornos en la alimentación, dificultades en sus relaciones, etc. Para evitar estos y otros trastornos en su salud mental, es necesario que cuides este aspecto desde que es un bebé. Por esto les contamos cómo ayudar a nuestros hijos a desarrollar una buena salud emocional.

En primer lugar, debes reforzar el apego con el niño. Desde su nacimiento, el primer contacto que experimenta el niño es con sus padres, y por ello su relación con ellos determinará las bases de su posterior desarrollo emocional. Promover el apego con tu hijo, le beneficiara en sus relaciones afectivas, cognitivas, y sociales.

La seguridad y la confianza en sí mismo son claves para que tu hijo no tenga problemas a la hora de establecer un buen comportamiento social, sabiendo controlar sus impulsos y mostrando respeto a los demás en sus relaciones interpersonales.

En este sentido, reforzar su autoestima y su autonomía puede ayudar al niño a sentirse seguro de sí mismo y, de esta forma, saber cómo tiene que enfrentarse a situaciones adversas. Una manera de conseguir esto es permitirle que resuelva problemas (adaptados a su edad) él solo, sin la ayuda de un adulto. Conforme vaya pasando obstáculos se fortalecerá su seguridad y, por lo tanto, su salud mental.

Las relaciones interpersonales son fundamentales desde el primer momento, porque gracias a ellas el niño comprende el mundo. Sus familiares y amigos le ayudan a entender en qué consisten las relaciones emocionales, a través de su comportamiento, así que es muy importante que conozcas qué personas tienen contacto con tu hijo, sobre todo cuando son pequeños.

Y, por último, lo más importante: demuéstrale a tu hijo todo el amor del mundo. Que se sienta querido y cuidado es esencial para crear un clima de protección adecuado. La comprensión de los padres y su apoyo emocional fomentan un correcto crecimiento del menor.